Arrancando, que es gerundio

Hará ya más de un año que me decidí a embarcarme en una de esas aventuras en que se embarcan muchos de mis paisanos: la de abandonar la madre patria en busca de nuevos estímulos, oportunidades o experiencias más allá de las fronteras españolas. En mi caso no decidí marchar muy lejos: me decidí por los Países Bajos, en concreto (y pese al título del blog) a una ciudad en el centro de este pequeño y hermoso país: Utrecht. Lo que empezó siendo un simple (pero intenso) año Erasmus acabó por convertirse en un “casi que me quedo, estando como están las cosas por España”; y así pasé a convertirme en un estudiante más de este país encantador. Pensaréis que empiezo un año tarde, pero yo opino que no, porque hasta ahora no me había dado por ahí. Además, hay demasiada literatura del Erasmus, así que quería comenzar algo distinto, algo que cuente a modo pseudo-flâneur cómo es la vida en el exilio para un español post-adolescente de clase media-baja. Y seguro que no soy el único, pero qué coño, ahora me apetece hacerlo a mí.

Pero para los que no me conozcáis, tendré que presentarme. Últimamente me llaman de tantas formas que ya no sé ni cómo decir que me llamo, así que de ahora en adelante firmaré como Huang-Mee, que queda muy cool y se me ha antojado. Soy filólogo hispánico, estudio un máster en lingüística, y los fines de semana friego platos en un restaurante. Además, mantengo un nivel aceptable de vida social, así que consigo no volverme loco. Uno de los problemas que tengo, no obstante, es que hace siglos que no escribo en español para nada que no sea mensajes en Facebook o WhatsApp, y esta es otra de las razones por las que me tenéis aquí. Pero quizá la razón más importante es que me cabreo. Me cabreo mucho, y cada vez más a menudo. Y no es por el hecho de ser un inmigrante en un país con clima oceánico, sino porque leo el periódico y me preocupo por la actualidad política española, y más de una vez me he quedado con ganas de escribir al respecto.

Y no quiero extenderme más en esta primera entrada. Simplemente aclarar una cosilla más: el título. ¿Por qué «Con “g” de Gouda» como título del blog? Pues porque (a) Gouda está en Holanda y algo de los Países Bajos tenía que meter en el título, (b) me gusta el queso y (c) es una aliteración: para el que no lo sepa,  la “g” de “Gouda” en neerlandés se pronuncia casi como la jota española, así que “Gouda” suena como jauda ( [ˈxʌu̯daˑ] para los amigos del AFI), y me gusta cómo suena.

Y eso es todo por hoy. Nos vemos en la próxima entrega.

Atentamente,

Huang-Mee

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